Fuente: Excélsior (14 de marzo de 2015).

Diagnóstico de Parlamento Abierto en México

Consulta el Diagnóstico de Parlamento Abierto.

Cuando finalmente se aprobó la Ley General de Transparencia en el Senado, cuando la discusión ya estaba en el Pleno, los senadores decidieron que tenían que incluir una disposición que les permita poner en práctica las disposiciones a las que les obligará la nueva Ley.

Esto puede tener dos lecturas: por un lado, el reconocimiento de la necesidad de adaptar la administración general de las Cámaras para ser más transparente pero, por el otro, la confirmación de que, en México, el Poder Legislativo sigue aplazando el cumplimiento de sus obligaciones de transparencia y rendición de cuentas.

Desde hace varios años, desde el lado de sociedad civil comenzamos a notar este incumplimiento. Por ejemplo, al intentar conseguir las propuesta de dictamen de iniciativas que nos interesaba conocer para incidir en su contenido; incluso para conocer el lugar y la hora de las reuniones de comisiones. Ni hablar cuando solicitamos las versiones públicas de sus declaraciones patrimoniales.

Que el Poder Legislativo rinda cuentas y ofrezca espacios para incluir la participación ciudadana en sus funciones es una exigencia de muchos años y que tiene el sustento de la experiencia de trabajo de las organizaciones de la sociedad civil con las y los representantes, lo que nos ha llevado a identificar la necesidad de que la apertura parlamentaria sea una condición habitual del desempeño legislativo.

Es por ello que hace más de un año doce organizaciones comenzamos con la idea de formar una ‘Alianza para el Parlamento Abierto en México’. Para ello, consideramos indispensable contar con una fotografía inicial del estado de la apertura parlamentaria. Nos dimos cuenta de que era necesario identificar cuáles son las condiciones específicas que queremos cambiar y decidimos que ese diagnóstico tendría que ser nuestro instrumento.

Juntamos no sólo a las personas, sino nuestros recursos, capacidades, experiencias y conocimientos y comenzamos a elaborar el diagnóstico que presentamos hoy. El ‘Diagnóstico de Parlamento Abierto en México’ comienza con diez principios: 1. Derecho a la Información; 2. Participación Ciudadana y Rendición de Cuentas; 3. Información Parlamentaria; 4. Información Presupuestal y Administrativa; 5. Información sobre Legisladores y Servidores Públicos; 6. Información Histórica; 7. Datos Abiertos y no propietarios; 8. Accesibilidad y Difusión; 9. Conflictos de Interés; 10. Legislan a favor de Gobierno Abierto.

A su vez, los principios se desglosan en 95 variables, que son las que nos permitieron evaluar las prácticas y las instituciones legislativas del país. Menciono muy de pasada algunos de nuestros hallazgos (porque otras organizaciones los explicarán mejor):

  • La mayoría de las instituciones legislativas no ofrecen información de forma regular, con la claridad suficiente, sobre su quehacer, específicamente el proceso de elaboración de leyes y, sobre todo, acerca del trabajo en las comisiones .
  • La mayoría de las instituciones legislativas no publican el sentido del voto. ¿Cómo saber si nuestros representantes trabajan para mejorar nuestras condiciones de vida y para garantizar nuestros derechos si no podemos saber siquiera cómo votan las leyes?
  • Prácticamente ninguna institución utiliza formatos abiertos. Las instituciones legislativas en México desaprovechan las nuevas tecnologías para mejorar la rendición de cuentas, impulsar la participación ciudadana y, en última instancia, fortalecer el vínculo entre representantes y representados.
  • No es noticia ya decir que no conocemos la información presupuestaria de las instituciones legislativas. Sin duda es uno de los grandes retos en materia de transparencia es conocer a detalle las cuentas de los órganos legislativos para saber si sus gastos son justificados.
  • En el mismo sentido, tampoco se publica información de los representantes en lo individual, sobre sus actividades legislativas ni, principalmente, sobre sí situación patrimonial o sus intereses privados.

Seguramente habrá instituciones legislativas interesadas en este trabajo. Hubo ya ejemplos de ello, acercamientos entre Congresos y organizaciones, mesas de trabajo. Incluso está firmado un acuerdo para la formación de la Alianza para el Parlamento Abierto. Nos interesa, por supuesto, que no se trate solamente de retórica sino de acuerdos concretos de trabajo colaborativo.

Nuestra insistencia en que los parlamentos se abran tiene como fundamento ulterior tener una mejor democracia: incluyente y equitativa. Parlamento Abierto no es sólo un fin por sí mismo sino un medio para mejorar la relación entre representantes y representados con la idea de que ello contribuirá a mejorar la vida de las personas.

Fuente del cartón: Excélsior (14 de marzo de 2015).